ALFABETIZACIÓN EN LA MONTAÑA

educación, igualdad, cooperación

El Guerrero de las guerrillas abril 8, 2009

Filed under: Situación de la zona — sergioulises @ 5:19 am

artículo extraído de la página del periodico Milenio del día 6 de abril de 2009. sin fines de lucro. referencia informativa.

homenaje a Lucio CabañasERPI

Ramiro, el bandolero del ERPI

Diego Osorno

Guerrillero o narcotraficante, bandolero social o campesino insurrecto. La figura de Omar Rodríguez o “el Comandante Ramiro”, uno de los principales líderes del ERPI, oscila en Guerrero entre la reencarnación del mítico Lucio Cabañas y la fama del delincuente más buscado del centro del país.

Guerrero.- El 28 de noviembre de 2002, a las tres de la tarde en punto, el jefe del Penal de Acapulco empezó a hacer el habitual pase de lista por los pasillos de la cárcel. Jesús Torres Cruz no sabía que después de ese momento, su vida de burócrata cambiaría. Se arruinaría.

Brian Leven Anderson y Wilbert Henry Martínez Taylor, dos narcotraficantes de Colombia con poco tiempo de haber ingresado, no aparecían por ningún lado. Tampoco doce reos más entre los que había asesinos, secuestradores, ladrones y un guerrillero. El encargado de la penitenciaría más importante de Guerrero, sudaba. Dice que presagiaba lo peor: una fuga masiva.

Y eso, lo peor que le podía ocurrir a un guardián, era lo que le había ocurrido a él, quien de celador con oficina, pasó luego a reo común. Durante meses, con afable paciencia â??y algunas complicidades-, los internos excavaron un túnel de 25 metros de longitud y 60 centímetros de diámetro debajo de una barda de 5 metros de altura en la parte trasera del Penal, justo frente a las populosas colonias Emiliano Zapata y Radio Koko, que ese 28 de noviembre los vieron perderse entre sus calles.

Entre los fugados del Penal, estaba Omar Guerrero Solís, un campesino de mirada cautelosa que antes había evadido en tres ocasiones a las autoridades y que con el paso de los años se convirtió en la leyenda guerrillera que recorre hoy las comunidades de la región de Tierra Caliente, y, que de manera paralela es también el hombre más buscado por las autoridades del centro del país.

Ninguna autoridad ha podido determinar aún el grado de relación que había entre el militante del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente y los narcotraficantes colombianos.

LEYENDA

Entre la reseña de boca en boca y algo mítica que se hace de sus escapes de operativos infructuosos del Ejército, PGR y de corporaciones estatales que intentan recapturarlo desde hace 5 años, la presencia del “Comandante Ramiro” -como es llamado Omar Rodríguez dentro de la estructura clandestina del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI)- es cada vez más real por estas tierras.

Tan real como la influencia que provoca el mito de Lucio Cabañas Barrientos en un estado del país donde hay hombres que se arman desde hace medio siglo, soñando la revolución que acabe con la pobreza de Guerrero. Esa pobreza de primeros lugares en casi todos los índices de marginación del país.

Ese Lucio Cabañas Barrientos, el maestro normalista que fundó el Partido de los Pobres y encabezó una guerrilla de campesinos en la montaña de Guerrero entre los sesenta y setentas, murió el 2 de diciembre de 1974 en un enfrentamiento con el Ejército, pero su cuerpo delgado, en posición de flor de loto y cargando un rifle, ha servido de inspiración para nuevos insurrectos.

En las comunidades más pobres de este rumbo del sur de México, hay gente que lo recuerda como si aún viviera. En Atoyac de Álvarez, su pueblo natal, la gente le erigió un monumento. Ahí está entonces, hace tiempo el subversivo Lucio, homenajeado. Y así, el recuerdo del guerrillero está esparcido por todos los rincones de Guerrero, incluso en Chilpancingo, la capital. Ahí, los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, donde estudió Cabañas, lo llevan estampado en sus camisetas de algodón. Pero la fama del guerrillero no gusta a todos. En los comercios establecidos y tendajos de las ciudades grandes de Guerrero- que se cuentan con los dedos de una mano- , la exhibición, venta y el culto a su figura están prohibidos. Pueden colgar Emilianos Zapatas, Subcomandantes Marcos, Panchos Villas y otros personajes de la rebeldía nacional, pero Lucios no.

– ¿Por qué no tienen camisetas de Lucio Cabañas?- pregunté a una vendedora del paseo Zapata, en pleno Centro de Chilpancingo.

– Porque luego vienen del gobierno a llamarnos la atención

– ¿Y eso?

– Es que creen que porque no se vendan sus camisetas, ya no va a haber más Lucios en Guerrero… Si supieran.

MURMULLOS EN LA SIERRA

Ese murmullo alrededor de la figura del fundador del Partido de los Pobres, recorre desde hace décadas pueblos y sectores marginados de las ciudades guerrerenses, al igual que lo hace ahora en buena medida el murmullo del “Comandante Ramiro”, de quien activistas de organizaciones sociales, ciudadanos comunes e incluso funcionarios públicos, hablan con admiración por su destreza para las armas y para dirigir una célula guerrillera que opera principalmente en la región de Tierra Caliente, y que ha provocado tantos dolores de cabeza al gobierno.

El resto de los reos que se escaparon del Penal aquél 28 de noviembre de 2002, junto con “el comandante Ramiro” y los narcos colombianos, eran Valdovino Hernández Rodríguez, Eduardo Moreno, Ramiro González Bautista, Héctor Antonio Herrera, Marcelino Díaz Vargas, Alvaro Vega Gaona, Juan Gutiérrez, José Antonio Solano, Horacio Pérez y Aníbal Carranza. Algunos de ellos, delincuentes comunes que siguieron a “Ramiro” a algún paraje a la Montaña, donde fueron adoctrinados y entrenados militarmente, antes de integrarse a una columna guerrillera, como nuevos combatientes del ERPI.

La columna dirigida por “Ramiro”, según informes del gobierno de Guerrero encabezado por el perredista Zeferino Torreblanca, estaría conformada por no más de 50 hombres armados. Sin embargo, otros reportes oficiales hablan de un grupo más numeroso al mando.

“DELINCUENTES COMUNES”

A pesar de que no han trascendido públicamente, las escaramuzas entre los guerrilleros y efectivos han sido comunes en los últimos meses. En un comunicado reciente, el ERPI asegura que han sido diez los enfrentamientos con “soldados, policías federales, estatales y grupos paramilitares”.

Según Erik Montúfar, director de la policía ministerial de Guerrero, los erpistas visten de verde olivo y andan encapuchados. El jefe policiaco asegura que “la banda de Ramiro”, mantiene secuestrados a algunos ganaderos y han cometido diversos ajusticiamientos en contra de la población civil, en concreto en junio pasado, en la comunidad de Las Mesas del Guayabo donde supuestamente mataron a Antoniel Perea Ramos, de 18 años de edad y a un niño de 9 meses de nacido.

Los reportes de la administración estatal aseguran que los integrantes del grupo armado portan fusiles G- 3, R-15, AK-47, pistolas .38 súper y .9 milímetros, entre otras, además de bombas molotov y salchichas de explosivos emulgel HP1000.

El Ejército también se ha sumado a la cacería de “Ramiro”. El pasado 29 de agosto, cien soldados del 40 Batallón de Infantería con sede en Ciudad Altamirano realizaron un operativo especial en Tierra Caliente, donde realizaron sin éxito diversos cateos en casas donde pensaban que se encontraba el guerrillero. El miliciano erpista estuvo ahí, pero horas antes alcanzó a escapar advertido por pobladores de la región.

El interés de las autoridades, tanto a nivel federal como estatal, por lograr la captura de “Ramiro” es tal, que la Procuraduría General de la República, lo incluyó apenas en la lista de los fugitivos más buscados, bajo la causa penal 51/2001 y 26/2002, por los delitos de secuestro y robo agraviado. Y en el documento titulado “Los más buscados por las Procuradurías de la zona centro del país”, Omar Guerrero Solís “El comandante Ramiro”, es el primero en encabezar la lista. Ahí se reseña la causa penal 171/2002-1, iniciada el 7 de agosto de 1999 por el secuestro del empresario Rodrigo Borja, dueño de la clínica Centro Médico, de Ciudad Altamirano, Guerrero. Además se le acusa de homicidio y otros secuestros.

GUERRERO, POLVORÍN

El 28 de junio de 1996, el Ejército Popular Revolucionario (EPR), irrumpió en un acto de conmemoración de la matanza de campesinos que se realizaba en el paraje de Aguas Blancas, donde un año antes habían sido asesinados por policías estatales los 17 integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur.

Con el paso del tiempo, este grupo armado heredero del Partido Revolucionario Obrero Clandestino â??Unión del Pueblo, se escindiría y nacería el ERPI. El ERPI, organización en la cual milita “Ramiro”, según difunden los informes de inteligencia entregados directamente al presidente Felipe Calderón, “es el grupo más delincuencial y el que hace alianza con algunos sembradores de marihuana en las zonas de Guerrero donde opera”. Además, en esos mismos documentos donde se descarta “una alianza formal con Cárteles de la Droga” se reporta que en los últimos años, los erpistas han obtenido hasta 13 millones de dólares mediante diversos secuestros que han realizado en sus zonas de influencia, las cuales no se especifican.

En tanto, los reportes estatales sobre el tema de la guerrilla ubican al ERPI como el grupo con una mayor base social sobre todo en la Costa Chica, Montaña y Tierra Caliente, aunque resaltan “la penetración del EPR en organizaciones políticas y movimientos sociales”.

La posibilidad de que pudiera escalar un conflicto armado de mayores dimensiones en Guerrero es vista con seriedad por diversos dirigentes políticos del estado. Durante los últimos meses, los presidentes del PRD, PRI y PAN han planteado la posibilidad de impulsar la creación de una mesa de diálogo

“No se puede desaparecer a los grupos guerrilleros con armas, con violencia; hay que desarmarlo quitándoles las banderas, y esas banderas se van quitar cuando se acabe la marginación y la pobreza”, cuestionó el dirigente estatal perredista Sebastián de la Rosa, hace un par de meses, justo cuando se intensificaron los operativos de búsqueda del “Comandante Ramiro”.

Aunque la administración estatal es emanada del mismo partido, hay diferencia de opiniones. Para el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana del Estado, Heriberto Salinas Altés, Omar Guerrero Solís, alías el “comandante Ramiro”, “él no es un guerrillero, sino un delincuente que ha cometido una serie de ilícitos”.

BANDOLEROS SOCIALES

Desde la academia, algunos casos como el de “Ramiro” también han sido analizados históricamente. Van de la mala fama de Pancho Villa antes de la revolución, hasta los daicots de la India que robaban a los ricos para repartir a los pobres.

El historiador Eric Hobsbawm llama a este fenómeno como “bandolerismo social”. En su libro “Bandidos” explica que el bandolerismo social es un fenómeno universal que se da en las sociedades basadas en la agricultura y que se componen fundamentalmente de campesinos y trabajadores sin tierra oprimidos y explotados.

De acuerdo con las investigaciones de Hobsbawm, que abarcan diversas etapas de la historia del hombre, una epidemia de bandolerismo representa algo más que una simple multiplicación de hombres capaces, que toman por la fuerza de las armas lo que necesitan antes de morir de inanición. Según el historiador pueden reflejar la distorsión de toda una sociedad, la aparición de estructuras y clases sociales nuevas o la resistencia de comunidades o pueblos enteros frente a la destrucción de su forma tradicional de vida. “Un bandolero social no es un revolucionario, es un reformista”, define el investigador.

“DICEN QUE SOY COMANDANTE…”

Durante su estancia en el Penal de Acapulco, “el comandante Ramiro” escribió una pequeña semblanza de si mismo para que su caso se conociera en Canadá.

Esta es la trascripción literal â??con todo y errores- de lo que escribió. Así se veía a si mismo: “Soy de origen campesino, quedé huerfano a la edad de 3 años. Las injusticias que ví en mi infancia hicieron que me acercara a movimientos sociales y al PRD a la edad de 16 años. Me dediqué a participar en el PRD, posteriormente participe en la formación de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán y Coyuca de Catalán. Comenzamos la lucha en defensa de los bosques. En la sierra conocí a los Satanas, una familia muy unida y con ideas de lucha. Nos entendimos con mi esposa Gloria Vida Santana, tenemos dos niños, Omar de 3 años y David de 2 años. Fuí detenido el 9 de marzo del 2002 en Riva Palacio, Michoacan, torturado de forma cruel hasta perder el conocimiento, acusandome de pertenecer al ERPI por J. Guadalupe Herrera Sanchez, comandante de la PJE, elementos bajo su mando y el civil Abel Montufar Mendoza. Posteriormente fuí acusado de secuestro y posteriormente de otros. Dicen que soy comandante del ERPI”.

diego.osorno@gmail.com

Ejercito Revolucionario del Pueblo Insurgente

Ejercito Revolucionario del Pueblo Insurgente

Anuncios
 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s